Descripción

FÍSICO
Audun tiene un cabello tan blanco como la espuma de mar, y tan largo que su fin se pierde en el mismísimo horizonte.A veces se la puede ver con una melena color carbón, aunque es muy poco habitual, pues suele aparecer cuando está muy enfadada o muy triste. Sus ojos claros como el cielo, no siempre suelen ser así. Cuando el humor se le amarga y su alma ennegrece, sus ojos lo hacen con ella; tornándose de azul oscuro, como las profundidades del mismísimo océano. La pequeña, posee los típicos “labios de fresa” que tanto se suelen envidiar, aunque no son los causantes de su esplendor físico, pues se le suelen agrietar, causándole pústulas en la boca. Tampoco es merecedora de una altura impresionante para su edad, sus 1’53 son los causantes de la mayoría de sus problemas, si obviamos su carácter. Su delgada complexión es simple herencia genética por parte paterna, y muchas veces fue motivo de burla entre sus compañeros del orfanato de Corona.
PERSONALIDAD
Para ella es difícil aunque no lo parezca. Detrás de toda esa fingida madurez aún queda esa niña a la que no dejaron ser tan niña. Le da rabia mirar atrás y ver cómo le fueron arrebatados de las manos cosas y momentos sin avisar. Por lo que en su sed de venganza, si buscan entre tanto odio, lo primero que encontrarás será a una persona rencorosa, que guarda todas sus penas bajo silencio y miradas asesinas. Todo por no pedir opinión, como si los niños no tuvieran derecho a escoger sus propias sonrisas…
Algunas veces sólo necesita estar tranquila en su habitación. Sin grandes lujos, sólo con esos pequeños detalles y una mano que apriete la suya cuando agua salada amenace con salir de su interior. No es fácil que tiemble. No quiere parecer frágil y mucho menos aparentar tener miedo a la vida. Y a pesar de todos sus demonios, tiene la mejor virtud: se puede confiar en ella al 101%. Porque en su afán de ser honesta, también es muy directa. Ella lo dice todo a la cara. Es de esas personas a las que se las ve venir, venir con una sonrisa y brazos abiertos; a pesar de ser ella quien necesite un abrazo para juntar todos los pedazos en los que se ha roto.